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07/06/2019

Incidencia del traslado sobre la deducción por inversión en vivienda habitual

Sin novedad asociada.

Una persona física traslada su residencia a otro municipio por cambio de destino profesional, teniendo su anterior vivienda en propiedad la condición de habitual hasta dicho traslado, y por la que continúa practicando la deducción por inversión en vivienda habitual.

La mencionada deducción fue derogada con efectos a partir del 1-1-2013, estableciéndose un régimen transitorio según el cual se permite seguir aplicando la deducción a partir del ejercicio 2013 conforme a la normativa vigente a 31-12-2012 (LIRPF disp.trans.18ª).

Desde el momento en el que el contribuyente traslada su residencia habitual de una vivienda en propiedad a otra, la primera pierde, de haberla alcanzado, la consideración de habitual; sin embargo, existe una excepción, únicamente no perdería tal carácter si el disfrute de la nueva vivienda habitual fuese inherente al cargo o empleo público o privado desempeñado (RIRPF art.54.2).

De no darse esta excepción, desde la fecha en que el contribuyente deja de residir en su vivienda habitual pierde el derecho a practicar la deducción por las cantidades vinculadas a su adquisición que satisficiera a partir de ese momento.

En un futuro, si la que en su día alcanzó la consideración de habitual y por la cual se practicó la deducción volviese a constituir la residencia habitual del contribuyente, este, en aplicación del régimen transitorio, tendrá derecho a practicarla de nuevo, de acuerdo con la normativa de IRPF vigente en ese momento.

Conforme a un criterio reiterado de la DGT, la vivienda habitual se configura desde una perspectiva temporal que exige una residencia continuada por parte del contribuyente, lo cual requiere su utilización efectiva y con carácter permanente por el propio contribuyente.

No obstante, existen ciertos supuestos en que pudieran surgir dudas sobre cuál es la residencia que tiene la condición de habitual para un contribuyente, por lo que esta es una cuestión de hecho que debe acreditarse caso por caso. En este sentido, el empadronamiento no constituye por sí mismo elemento suficiente de acreditación de residencia y vivienda habitual en una localidad, si bien la cédula de empadronamiento municipal constituye un elemento relevante a la hora de valorar cuál es el lugar de residencia habitual, pero no es único ni concluyente.

Si el contribuyente entiende que una determinada edificación tiene la consideración de vivienda habitual, para hacer valer su interés debe poder acreditar suficientemente los hechos constitutivos del lugar de su residencia habitual por cualquier medio de prueba válida en derecho (LGT art.105 y 106), correspondiendo su valoración a los órganos de gestión e inspección de la AEAT.​