Cargando...
Ayuda
Crear Newsletter
ADN
Síntesis
Descargar artículo Enviar artículo Buscar en artículo Imprimir artículo

06/06/2019

Repudiación y aceptación de la herencia: efectos en el ISD, IP e IRPF

Sin novedad asociada.

Tras el fallecimiento de un matrimonio sin hacer testamento, los hijos, herederos legales, no han liquidado el ISD ni han aceptado la herencia.

Existiendo deudas a nombre del padre, algunos de los hermanos tienen pensado repudiar el derecho a heredar, de forma pura, simple y gratuita.

Ante la duda de si el repudiante o, en su caso, los beneficiarios del repudio deben de tributar en el ISD, en el IP o en el IRPF, y, de ser así, en qué condiciones, eleva consulta a la DGT quien establece:

1. Tributación en el ISD.

Cuando la repudiación se produce una vez prescrito el ISD, a efectos fiscales, esta queda sujeta al impuesto por el concepto de donación (LISD art.28.3).

Con carácter general, en los casos de repudiación de herencia, se prevé que la obligación de tributar recaiga sobre el beneficiario por la adquisición de la parte repudiada.

2. Tributación en el IP.

Los efectos de la aceptación y de la repudiación se retrotraen siempre al momento de la muerte del causante (CC art.989). Partiendo de esta cuestión, cuando el llamado a suceder:

- acepta la herencia y se convierte en heredero, su adquisición hereditaria se considera producida, sin solución de continuidad, en el momento del fallecimiento del causante. En consecuencia, es el heredero quien debe declarar, en su autoliquidación del IP, los bienes heredados (ya procedan de la repudiación o no) en todos los ejercicios en los que se haya devengado el impuesto, desde el fallecimiento del causante;

- repudia la herencia, no debe incluir los bienes correspondientes a la porción hereditaria repudiada, pues en ningún momento entraron en su patrimonio, sino que entraron directamente en el patrimonio del beneficiario de la repudiación con efectos desde la muerte del causante de la sucesión.

3. Tributación en el IRPF

Partiendo de que los bienes pasan, directamente y sin solución de continuidad, del patrimonio del causante al del heredero, sin incorporarse en ningún momento al patrimonio del repudiante, este último no debe declarar por la repudiación ninguna ganancia o pérdida patrimonial por la porción hereditaria repudiada, ya que al no haberse integrado en su patrimonio, no se produce alteración patrimonial alguna.